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Vuelve a España el pigargo europeo, una rapaz extinguida desde el siglo XIX

Oviedo, 2 ago (EFE).- Nueve pigargos europeos, un ave rapaz de grandes dimensiones y extinguida en la Península Ibérica desde el siglo XIX, vivirán desde este lunes en la localidad asturiana de Pimiango, una iniciativa con la que se da el primer paso al proyecto de reintroducción de la especie en España a partir de los ejemplares llegados de Noruega.

Los ejemplares, llegados de Noruega, vivirán juntos en un jaulón de grandes dimensiones para que puedan socializar entre ellos y aclimatarse a la zona, bajo el control de técnicos del Proyecto Pigargo, y serán liberados después con un pequeño emisor GPS para monitorizar sus movimientos en una primera fase experimental de dos años, en la que se ensayarán técnicas de reintroducción.

Posteriormente se prevé soltar una veintena de ejemplares en un período mínimo de siete años con el fin de que se establezca en el futuro una población reproductora de la especie en España, según ha informado la Asociación Grefa, que colabora en el proyecto junto a los gobiernos de Asturias y Cantabria y al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Los pigargos europeos, los más grandes de la especie, tienen una longitud que oscila entre 70 y 90 centímetros y una extensión de alas de 2 a 2,5 metros; se trata de un ave sociable con su propia especie aunque de adultos se mantienen solitarios o en pareja.

La especie está asentada desde Groenlandia hasta la costa del Pacífico de Asia y se le documenta desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros de altitud. En Europa pueden verse en el Mediterráneo pero es más frecuente al norte del continente, donde habita en las costas y en las proximidades de los depósitos y cursos de agua y se alimenta de peces y aves acuáticas.

En España se considera a la especie extinguida desde el siglo XIX, aunque el Libro Rojo de las Aves señala que se ha registrado en cuatro ocasiones su presencia en la Albufera de Valencia (1887 y 1916), Castellón (1942) y Delta del Ebro-Tarragona (1953), pero siempre se refiere a ejemplares solitarios que fueron cazados.

El pigargo se convertirá así en protagonista de una de las primeras reintroducciones de una especie incluida en el listado de especies extinguidas en todo el medio natural español, una relación aprobada en agosto de 2018 que incluye animales y plantas que, tras desaparecer en el pasado, pueden ser objeto de proyectos de reintroducción autorizados por las administraciones.

Los nueve pigargos, nacidos este año en Noruega, una de las regiones que cuenta con las mejores poblaciones europeas de esta especie, serán liberados en la comarca oriental de Asturias, dado que la costa cantábrica fue uno los territorios más frecuentados por la especie antes de extinguirse y tiene las características climáticas más similares a las zonas donde viven sus mayores poblaciones.

Al albergar junto con Rusia las mejores poblaciones europeas de pigargo, Noruega se ha convertido en exportador de ejemplares para proyectos de reintroducción en otros países con poblaciones precarias o extintas de la especie, lo que ha permitido que ese proceso se esté llevando a cabo ya en países como Escocia e Irlanda.

El del pigargo europeo es el segundo proyecto de reintroducción de una especie extinta que se desarrolla en Asturias tras el del quebrantahuesos en el Parque Nacional de los Picos de Europa.

Con la autorización de la autoridad ambiental de Noruega (Norwegian Environment Agency), los jóvenes pigargos llegaron a España en avión el pasado 29 de junio y fueron recogidos en el aeropuerto de Madrid-Barajas por un equipo de GREFA, que los sometió a una revisión veterinaria en su centro de recuperación de fauna salvaje de Majadahonda (Madrid).

«Fue un momento muy emocionante después de más de treinta años anhelando el regreso del pigargo a España. Estamos ante una oportunidad única para generar dinámicas positivas en favor de la conservación y la protección de las costas, los humedales y los bosques donde vive esta majestuosa águila», ha señalado el presidente de GREFA, Ernesto Álvarez.

En sus 40 años de existencia la organización conservacionista ha posibilitado ya la recuperación en diversos puntos de España y de Europa de especies emblemáticas y amenazadas como el buitre negro, el águila imperial, el águila de Bonelli, el cernícalo primilla y el galápago europeo.

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